jueves, 9 de octubre de 2014

La belleza del ocaso



Encontrar belleza en las leyes naturales de la transformación, la generación de vida y el declive de la humanidad es algo muy relativo.
En mi percepción de la vida, la estética y la pintura, no es precisamente belleza lo que mis ojos miran. Sin embargo, al encontrarme con estas imágenes en mi cotidianidad, éstas  van gestando un cúmulo de percepciones que me atraen y que voy seleccionando, y van reclamando un significado más relevante: que a pesar de su devastadora condición, hay en ella una línea de perfección, simetría o asimetría que la embellece.
La transformación es sublime, y en los paisajes decadentes en donde la materia se degrada suceden cosas insospechadas. 
Esta invasión de materias, colores, luces y sombras, tal vez sean paisajes que quisiéramos no mirar. Y nunca estar en uno de ellos, en donde podamos sentir y sumergirnos en los hedores que de ellos emanan. Sin embargo, eso somos, es lo que generamos. Es algo que quisiéramos olvidar, pero es la consecuencia de una supervivencia mal entendida que ahí está, dispuesta a ganar terreno y a tragarnos en su inmensidad.
Ahí, en medio de la montaña, ellos nos sobreviven (los animales) sobrevolando el terreno, buscando alimento, integrándose a este nuevo paisaje que les hemos heredado. Sin proponérselo, estos magníficos seres nos darán esa belleza que tanto anhelamos.

Maritza Morillas.


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